En el mencionado artículo se expone en
primer lugar los cambios que se han realizado en Venezuela en el contexto de
las reformas educativas en la Educación Básica desde 1980 hasta nuestros días
en relación a la Enseñanza de las Ciencias Sociales.
De estos cambios podríamos destacar la
creación del Subsistema de Educación Básica que sustituyó a la tradicional
Educación Primaria (de Primero a Sexto Grado) y al Ciclo Básico Común (de
Primero a Tercer año de Bachillerato), delimitándose la formación de la
personalidad del educando entre los seis y los quince años y reclamándose la
flexibilidad curricular que hiciera posible adaptar los conocimientos
adquiridos a los cambios emergentes.
En este contexto, se introdujo la
enseñanza de las Ciencias Sociales como un área curricular que tuvo como finalidad
iniciar al estudiante en el estudio de la realidad social en el ámbito local,
regional y nacional, como base para comprender la realidad del país, teniendo
en cuenta que éste también forma parte de la comunidad internacional. Así pues,
se llegó a la conclusión que las disciplinas fundamentales para estudiar la
realidad social, deberían ser, por su objeto de estudio: la historia, la
geografía, el folklore y la educación familiar y ciudadana.
Esto implica como exigencia que la
enseñanza de las Ciencias Sociales ofrezca nuevos modelos de análisis para
abordar la realidad desde actividades escolares que involucren de forma
decisiva al educando en forma individual y colectiva con los problemas de su
entorno inmediato y se generen acciones de significativo valor en la
transformación de la realidad.
Entre las orientaciones que se dieron
para la implementación del programa podríamos señalar:
- Partir de las motivaciones de las
necesidades de los niños y del entorno inmediato.
- Propiciar experiencias que fomenten, a
partir del modelaje permanente, una actitud ciudadana.
- Desarrollar las capacidades
cognitivas, no sólo la memorización.
De allí, la demanda de un aula conectada
con la problemática social, que esté dispuesta a organizar la transformación de
la sociedad uniendo pedagógicamente la intencionalidad del colectivo social con
las iniciativas de la escuela. El objetivo de esta acción debe ser ayudar al
desarrollo equilibrado del individuo, con el fin de que sea protagonista activo
y responsable en la construcción de una nueva sociedad.
Esto exige salir del aula para ir a la
búsqueda de los acontecimientos, confrontar con los medios de comunicación, con
la sociedad y la realidad misma, a la vez que, redimensionar la función del
aula para convertirla en centro para la discusión. Eso lleva consigo entender
un docente diferente, pero también un alumno diferente y una concepción
dinámica y cambiante de la realidad.
Se tiene que comprender que el niño es
buen conversador, curioso y detallista; posee una extraordinaria imaginación;
imita con facilidad; desarrolla y participa en actividades lúdicas en forma
activa; es egocentrista, pero también es honesto y posee un alto sentido de la
responsabilidad. Actúa con facilidad, lo que permite abordar el entorno inmediato
sin “dificultades”, entre otras características.
Por lo tanto, hay que dejar de tratar al
niño como si fuera un adulto en “miniatura” y aprovechar las características
citadas anteriormente para abandonar la transmisión de contenidos, al
desarrollo de actividades reproductoras y a la obediencia de órdenes, entre
otros.
Igual de importante en la enseñanza de
las Ciencias Sociales es la implicación de la familia, donde comienza su
proceso para armonizarse con el entorno y comprender la realidad; para cuando
se incorpore al aula poder aprender a leer su entorno inmediato: su comunidad.
Este conocimiento de la realidad debe
concebirse desde la reflexión de los acontecimientos de la vida social, lo que
conlleva una actividad consciente y la ubicación del objeto de estudio en el
contexto histórico. Los hechos son resultado de un proceso que los
historiadores han delimitado en momentos perfilados por circunstancias que le
dan identidad y características propias. De allí que cada circunstancia,
constituye una época donde coexisten el pasado y el presente.
En consecuencia, su enseñanza debe
aproximarse a cuestionar las formas cómo se ha construido ese proceso. De tal
manera que una práctica didáctica apropiada para enseñar las Ciencias Sociales
en la Educación Básica, lo constituye la formulación de preguntas: ¿Cómo era
antes?, ¿Cómo ha evolucionado hasta hoy?, ¿Cómo es hoy?, ¿Por qué existe lo de
hoy?.
De acuerdo con este enfoque, el
escenario más importante para que eso ocurra, lo constituye el estudio de la
vida cotidiana al poseer un escenario territorial y una trayectoria desde el
pasado hasta hoy. En las condiciones actuales, las nuevas formas de vida que
emergen de la dinámica social, constituyen escenarios altamente significativos
para desarrollar procesos de enseñanza y aprendizaje; por lo cual, no se pueden
obviar las relaciones que se manifiestan en la vida social y cultural, desde el
planteamiento de interrogantes.
Esa educación en la realidad y para
transformar la realidad, determina asumir una postura que supere la mera
contemplación de los hechos por acciones pedagógicas que permitan indagar la
dinámica del entorno inmediato, facilitando oportunidades para obligar a
ejercitar la mente, pensar con libertad y recuperar el sentido social de la naturaleza.
Quizás la tarea más importante, además
de las indicadas, será la iniciación del educando infantil en la actividad
investigadora. Eso significa ayudar mediante acciones pedagógicas a convertir
la investigación científica de su ámbito comunal en alternativa que transforme
los conocimientos obtenidos en la vida cotidiana; los conocimientos obtenidos
en la escuela, en conocimientos científicos.
Como respuesta para superar esa
situación que conduce a deteriorar la formación educativa, se tiene que buscar
que el educando desarrolle sus potencialidades desde una acuciosa actividad
indagatoria que lo acerque a la realidad donde vive. Agudelo y Flores de Lovera
(1997), sostenidas desde esta perspectiva, recomiendan que las situaciones de
enseñanza deben ser orientadas desde:
1.- Temas de interés que sean tópicos de
actualidad para los estudiantes.
2.- Temas de integración de contenidos o
bloques de contenidos, que puedan integrar objetivos/contenidos del programa.
3.- Temas transversales que recojan las aspiraciones
de los ejes transversales.
4.- Temas de investigación que puedan
orientar la actividad indagatoria de los estudiantes hacia el conocimiento de
nuevos aspectos referidos a la dinámica social, geográfica e histórica de la
comunidad.
La importancia de esa orientación
pedagógica conduce a que se propongan actividades de carácter formativo, entre
las cuales se pueden indicar, de acuerdo con Abreu de Armengol y otros (1983),
las siguientes:
- Recoger información: observar,
preguntar, escuchar; leer textos, realizar entrevistas, leer noticias y
artículos en periódicos, registrar noticias de radio y televisión, reconocer
símbolos en mapas, consultar libros de referencia, hacer encuestas.
- Procesar información: recordar
información, clasificar criterios, establecer semejanzas y diferencias,
identificar ideas principales, analizar partes de un todo y combinar ideas,
diferenciar lo general y lo específico, sacar conclusiones.
- Comunicar información: describir
objetos, situaciones, responder, narrar relatos, expresar oralmente, escribir
algunos datos o ideas, expresar por escrito algunas experiencias; trabajar en
grupos.
- Identificar problemas y necesidades:
identificar situaciones, definir problemas, establecer prioridades de acuerdo
con las necesidades.
- Generar y evaluar alternativas:
identificar alternativas, imaginar soluciones, expresar preferencias, prever
consecuencias, buscar información a favor o en contra de las posibles
alternativas.
- Tomar decisiones y aplicar soluciones:
elegir entre alternativas en cuestiones personales. Participar en decisiones
grupales. Poner en práctica las decisiones.
- Evaluar resultados: reflexionar sobre
las consecuencias de las acciones realizadas.
Las actividades antes mencionadas se
pueden desarrollar sistematizando situaciones de aprendizaje, fundamentadas en
acciones pedagógicas que consideren a la enseñanza como una actividad
investigadora que atienda al conocimiento del ámbito comunal donde está
insertada la escuela.
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