martes, 24 de noviembre de 2015

LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN LOS NUEVOS PROGRAMAS DE EDUCACIÓN BÁSICA

En el mencionado artículo se expone en primer lugar los cambios que se han realizado en Venezuela en el contexto de las reformas educativas en la Educación Básica desde 1980 hasta nuestros días en relación a la Enseñanza de las Ciencias Sociales.                                                                                                                                                       
De estos cambios podríamos destacar la creación del Subsistema de Educación Básica que sustituyó a la tradicional Educación Primaria (de Primero a Sexto Grado) y al Ciclo Básico Común (de Primero a Tercer año de Bachillerato), delimitándose la formación de la personalidad del educando entre los seis y los quince años y reclamándose la flexibilidad curricular que hiciera posible adaptar los conocimientos adquiridos a los cambios emergentes.

En este contexto, se introdujo la enseñanza de las Ciencias Sociales como un área curricular que tuvo como finalidad iniciar al estudiante en el estudio de la realidad social en el ámbito local, regional y nacional, como base para comprender la realidad del país, teniendo en cuenta que éste también forma parte de la comunidad internacional. Así pues, se llegó a la conclusión que las disciplinas fundamentales para estudiar la realidad social, deberían ser, por su objeto de estudio: la historia, la geografía, el folklore y la educación familiar y ciudadana.

Esto implica como exigencia que la enseñanza de las Ciencias Sociales ofrezca nuevos modelos de análisis para abordar la realidad desde actividades escolares que involucren de forma decisiva al educando en forma individual y colectiva con los problemas de su entorno inmediato y se generen acciones de significativo valor en la transformación de la realidad.

Entre las orientaciones que se dieron para la implementación del programa podríamos señalar:

- Partir de las motivaciones de las necesidades de los niños y del entorno inmediato.
- Propiciar experiencias que fomenten, a partir del modelaje permanente, una actitud ciudadana.
- Desarrollar las capacidades cognitivas, no sólo la memorización.

De allí, la demanda de un aula conectada con la problemática social, que esté dispuesta a organizar la transformación de la sociedad uniendo pedagógicamente la intencionalidad del colectivo social con las iniciativas de la escuela. El objetivo de esta acción debe ser ayudar al desarrollo equilibrado del individuo, con el fin de que sea protagonista activo y responsable en la construcción de una nueva sociedad.

Esto exige salir del aula para ir a la búsqueda de los acontecimientos, confrontar con los medios de comunicación, con la sociedad y la realidad misma, a la vez que, redimensionar la función del aula para convertirla en centro para la discusión. Eso lleva consigo entender un docente diferente, pero también un alumno diferente y una concepción dinámica y cambiante de la realidad.

Se tiene que comprender que el niño es buen conversador, curioso y detallista; posee una extraordinaria imaginación; imita con facilidad; desarrolla y participa en actividades lúdicas en forma activa; es egocentrista, pero también es honesto y posee un alto sentido de la responsabilidad. Actúa con facilidad, lo que permite abordar el entorno inmediato sin “dificultades”, entre otras características.
Por lo tanto, hay que dejar de tratar al niño como si fuera un adulto en “miniatura” y aprovechar las características citadas anteriormente para abandonar la transmisión de contenidos, al desarrollo de actividades reproductoras y a la obediencia de órdenes, entre otros.

Igual de importante en la enseñanza de las Ciencias Sociales es la implicación de la familia, donde comienza su proceso para armonizarse con el entorno y comprender la realidad; para cuando se incorpore al aula poder aprender a leer su entorno inmediato: su comunidad.

Este conocimiento de la realidad debe concebirse desde la reflexión de los acontecimientos de la vida social, lo que conlleva una actividad consciente y la ubicación del objeto de estudio en el contexto histórico. Los hechos son resultado de un proceso que los historiadores han delimitado en momentos perfilados por circunstancias que le dan identidad y características propias. De allí que cada circunstancia, constituye una época donde coexisten el pasado y el presente.

En consecuencia, su enseñanza debe aproximarse a cuestionar las formas cómo se ha construido ese proceso. De tal manera que una práctica didáctica apropiada para enseñar las Ciencias Sociales en la Educación Básica, lo constituye la formulación de preguntas: ¿Cómo era antes?, ¿Cómo ha evolucionado hasta hoy?, ¿Cómo es hoy?, ¿Por qué existe lo de hoy?.

De acuerdo con este enfoque, el escenario más importante para que eso ocurra, lo constituye el estudio de la vida cotidiana al poseer un escenario territorial y una trayectoria desde el pasado hasta hoy. En las condiciones actuales, las nuevas formas de vida que emergen de la dinámica social, constituyen escenarios altamente significativos para desarrollar procesos de enseñanza y aprendizaje; por lo cual, no se pueden obviar las relaciones que se manifiestan en la vida social y cultural, desde el planteamiento de interrogantes.

Esa educación en la realidad y para transformar la realidad, determina asumir una postura que supere la mera contemplación de los hechos por acciones pedagógicas que permitan indagar la dinámica del entorno inmediato, facilitando oportunidades para obligar a ejercitar la mente, pensar con libertad y recuperar el sentido social de la naturaleza.

Quizás la tarea más importante, además de las indicadas, será la iniciación del educando infantil en la actividad investigadora. Eso significa ayudar mediante acciones pedagógicas a convertir la investigación científica de su ámbito comunal en alternativa que transforme los conocimientos obtenidos en la vida cotidiana; los conocimientos obtenidos en la escuela, en conocimientos científicos.

Como respuesta para superar esa situación que conduce a deteriorar la formación educativa, se tiene que buscar que el educando desarrolle sus potencialidades desde una acuciosa actividad indagatoria que lo acerque a la realidad donde vive. Agudelo y Flores de Lovera (1997), sostenidas desde esta perspectiva, recomiendan que las situaciones de enseñanza deben ser orientadas desde:

1.- Temas de interés que sean tópicos de actualidad para los estudiantes.
2.- Temas de integración de contenidos o bloques de contenidos, que puedan integrar objetivos/contenidos del programa.
3.- Temas transversales que recojan las aspiraciones de los ejes transversales.
4.- Temas de investigación que puedan orientar la actividad indagatoria de los estudiantes hacia el conocimiento de nuevos aspectos referidos a la dinámica social, geográfica e histórica de la comunidad.

La importancia de esa orientación pedagógica conduce a que se propongan actividades de carácter formativo, entre las cuales se pueden indicar, de acuerdo con Abreu de Armengol y otros (1983), las siguientes:

- Recoger información: observar, preguntar, escuchar; leer textos, realizar entrevistas, leer noticias y artículos en periódicos, registrar noticias de radio y televisión, reconocer símbolos en mapas, consultar libros de referencia, hacer encuestas.
- Procesar información: recordar información, clasificar criterios, establecer semejanzas y diferencias, identificar ideas principales, analizar partes de un todo y combinar ideas, diferenciar lo general y lo específico, sacar conclusiones.
- Comunicar información: describir objetos, situaciones, responder, narrar relatos, expresar oralmente, escribir algunos datos o ideas, expresar por escrito algunas experiencias; trabajar en grupos.
- Identificar problemas y necesidades: identificar situaciones, definir problemas, establecer prioridades de acuerdo con las necesidades.
- Generar y evaluar alternativas: identificar alternativas, imaginar soluciones, expresar preferencias, prever consecuencias, buscar información a favor o en contra de las posibles alternativas.
- Tomar decisiones y aplicar soluciones: elegir entre alternativas en cuestiones personales. Participar en decisiones grupales. Poner en práctica las decisiones.
- Evaluar resultados: reflexionar sobre las consecuencias de las acciones realizadas.

Las actividades antes mencionadas se pueden desarrollar sistematizando situaciones de aprendizaje, fundamentadas en acciones pedagógicas que consideren a la enseñanza como una actividad investigadora que atienda al conocimiento del ámbito comunal donde está insertada la escuela.
ENTRADA

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